Elena Kostyuchenko, reportera exiliada del periódico independiente Novaya Gazeta —hoy censurado— y una de las voces más valientes del periodismo ruso, ofrecerá una charla en la Feria del Libro en ruso КНИГИ.BLIZKO de Madrid, el próximo domingo 24 de mayo a las 17:30h.
Decidir ser periodista es asumir la responsabilidad de decir la verdad, y eso es lo que hace Elena Kostyuchenko en Amo a Rusia: documentar la vida de quienes su país elimina de manera sistemática y brutal. Entre ellos, niñas explotadas sexualmente, personas queer en provincias, pacientes en una maternidad ucraniana, adolescentes fugitivos, internos de un psiquiátrico y reporteros como ella. Cada historia nos revela un rostro oculto de Rusia.
En marzo de 2022, como corresponsal del hoy censurado periódico independiente Novaya Gazeta, Kostyuchenko cruzó la frontera con Ucrania para cubrir la guerra con el objetivo de que los rusos fueran testigos de los horrores que Putin cometía en su nombre, aun sabiendo que podía enfrentarse a hasta quince años de prisión si regresaba a casa.
Sin embargo, convencida de que la mayor expresión de amor y patriotismo es la crítica, continuó escribiendo. Amo a Rusia reúne reportajes y ensayos personales de los últimos quince años en la que, según la propia autora, podría ser la última obra sobre su tierra natal que publique en mucho tiempo, quizás para siempre.
El libro combina lo periodístico y lo íntimo. Habla de su identidad sexual, sus relaciones y los contrastes entre Moscú y la Rusia profunda. Al mismo tiempo, denuncia que el régimen de Putin ha privatizado el miedo y la censura. Aun así, resalta la resistencia moral que sobrevive en la sociedad y sostiene que Rusia está llena de gente valiente y con principios.
Publicado primero en alemán y después en inglés en 2023, Amo a Rusia es un testimonio reconocido internacionalmente, de una de las voces más valientes del periodismo ruso contepmoráneo. Su lectura es fundamental para entender la deriva del país hacia el fascismo bajo Putin, pero también un canto al valor de quienes se niegan a callar.
«Escribimos en nuestra bandera arcoíris: "El odio es aburrido" y la desplegamos unos diez segundos. Luego, me golpearon en la sien y arrestaron a Ania. A mí me hospitalizaron con pérdida de audición de un oído. Algunos de mis compañeros periodistas me llamaron. Que pegaran a los homosexuales les parecía gracioso, pero que hubieran golpeado a una de sus colegas, alguien como ellos, ya no lo era tanto. A partir de entonces, asistimos al Orgullo Gay todos los años y cada año, religiosamente, nos golpeaban y nos arrestaban. Una vez, me arrancaron el vestido y me quedé desnuda en medio de Moscú. Me hice amiga de muchas activistas LGTBI y así me pude dar cuenta de que no eran incompetentes, sino que padecían de agotamiento crónico. Entonces, la Duma Estatal propuso una ley contra la "propaganda gay". Se constató que no éramos iguales que el resto de la sociedad. Decidí que quería ir más allá de la protesta de bandera y pancarta: anuncié que iría a la Duma Estatal con Ania y nos besaríamos delante de todos. Fueron cuatro días de besos. Cuatro días en los que seguían los ataques y los arrestos.»
.jpg)