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«Los huesos» reconstruye la memoria histórica desde la música para hablar de las desapariciones políticas

 


«Cuerpos sin identidad e identidades sin cuerpo. Eso es lo que hace la desaparición forzada». Los huesos, dirigida por Manuela Infante y escrita por ella junto a Marcela Salinas y Michael de Cock, es un montaje que se construye a través de conversaciones con la antropóloga forense R.L. y que se desarrolla avanzando a tientas y desentrañando lo que quieren decir los huesos pista a pista. Los huesos es una producción del Centro Dramático Nacional con KVS, Centro Cultural Matucana 100, Riksteatern, NAVE y FITEI que se podrá ver en cuatro únicas funciones en Madrid, entre el 15 y el 18 de octubre en el Teatro María Guerrero.

 

La antropóloga forense R.L., experta en trauma óseo, trabaja identificando víctimas de desapariciones forzadas en todo el mundo. Tras décadas de experiencia, planteó una idea: «He leído los datos que me arrojan los huesos desde la perspectiva de la ciencia y he acabado con cientos de reportes científicos. Quiero saber qué podría emerger si leyéramos los mismos datos con música. Estoy segura de que hay más ahí para ser oído».

 

Manuela Infante, directora de Los huesos, explica que la obra nace «de una pregunta que no pertenece del todo al teatro, ni del todo a la ciencia. R.L. ha dedicado gran parte de su vida a escuchar lo que los huesos pueden decir sobre la violencia. En ellos ha leído edades, fracturas, trayectorias, marcas, causas posibles de muerte. Ha escrito informes. Ha producido evidencia. Ha contribuido, una y otra vez, a devolver nombres allí donde un Estado violento intentó producir silencio”.

 

La música como hilo narrativo

Tras años de trabajo, R.L. se planteó un nuevo enfoque: «¿Qué más podría aparecer si esos mismos datos fueran leídos desde la música? ¿Qué formas de presencia, de memoria o de relación podrían abrirse si, además de mirar los huesos como prueba, intentáramos escucharlos?».  Esa música que acompaña todo el hilo narrativo está firmada por Matthew Herbert y, sobre las tablas, está interpretada por Kristian Orellana. “La música está en el origen mismo de la obra. No está ahí solamente como lenguaje de escena sino como encuadre. Son la manera de leer y escuchar esos materiales”, explica Manuela Infante.

 

Marcela Salinas, quien interpreta este monólogo de autoficción, explica que su actuación en el montaje “es un viaje fluido y continuo de interpretación y recuerdos, algunos más lúcidos y otros incompletos o erosionados por el paso del tiempo”. Los distintos personajes a los que interpreta “se entrelazan, superponen y conectan mediante el acto de recordar. Algunos son parte de evocaciones propias de la infancia convocados por otros personajes de una memoria reciente y cuyo objetivo común es situar en la memoria individual a otras presencias sin identidad a veces extraviadas en el recuerdo colectivo”.

 

El montaje gira en torno a desapariciones forzadas de personas llevadas a cabo en periodos de dictaduras o guerras y Marcela Salinas explica que representarlas es “como completar mi propio cuerpo y mi propia historia y entender que no hay olvido posible, porque articula el relato individual y este es a su vez correlato de identidad social”.

 

Una puesta en escena que juega con la presencia de lo ausente 

La puesta en escena de Los huesos “juega mucho con la presencia de lo ausente”, explica la directora Manuela Infante. “Me interesa la idea de que algo puede estar presente justamente a través de su falta, de sus rastros, de los efectos que sigue produciendo. En ese sentido, la ausencia no es un vacío: es una forma de presencia”.

 

La escenografía y la iluminación de Los huesos están firmadas por Rocío Hernández y crean una atmósfera que se reconvierte, transforma y va desvelando la historia a medida que van surgiendo nuevas pistas, reforzando la idea de, en palabras de la directora, cómo es la manera de estar de los que no están. El vestuario de Elizabeth Pérez, el sonido de Manuela Infante y Víctor Muñoz y la coreografía de Dian C. Guevara también se articulan en torno a esa pregunta.

 

Los huesos podrá verse del 15 al 18 de octubre en la Sala Grande del Teatro María Guerrero.

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