Una anotación de la autora acerca de los géneros literarios y sobre la hibridez de esta novela «Además de las líneas argumentales y de los personajes y sus relaciones, hay otra vía de construcción de sentido importante en la novela de Joi, y esta tiene que ver con el uso de corrientes alegóricas. Por eso, aunque Joi sobre todo obedezca a convenciones novelescas, en el fondo tiene también mucho de poema. Este elemento estilístico es muy importante para mí porque permite emparentar este libro con el resto de mi obra, y a través de esta relación de familia, aun siendo Joi claramente una novela, se difuminan un poco las fronteras entre los géneros. Con respecto a la alegoría, apelo aquí a su sentido más amplio, como procedimiento retórico que crea sistemas de imágenes para componer universos por medio de correspondencias. Si bien en el aspecto narrativo importa que los personajes sean profundos y estén vivos, en el aspecto alegórico conforman también arquetipos que se mueven en un tablero de juego conceptual, y ambas realidades conviven en el texto como si fueran dos capas, dos dimensiones de lo mismo. Además, Joi también tiene algo de relato moral. Es decir, a través del arquetipo de Joi se propone una visión de un mundo posible, se ficcionaliza la posibilidad de que, en efecto, la indefensión y la ingenuidad pudieran algo contra la violencia y el cinismo, aunque sea convirtiendo la indefensión en un elemento mágico del relato.»
Sobre el punto de vista Una de las apuestas formales de esta novela es el punto de vista de la voz narradora. Se trata de una voz en tercera persona, pero no es una voz omnisciente ni un personaje que narra. Este tipo de narrador se acerca a la idea de yo lírico, es decir, hay un vínculo con el yo real del autor, pero la voz se ficcionaliza en distintos grados. Esta es la pauta de escritura de la que Ángela Segovia parte en Joi. De ella emana un estilo y una atmósfera general de incertidumbre y un clima más visual que lógico, pues el relato no se desenvuelve en función de construcciones intelectuales sino intuitivas. La voz narradora de Joi no posee todas las respuestas, da cuenta de lo que ve y escucha, pero también explicita lo que no alcanza a ver o a escuchar. Se trata de mostrar que en el ejercicio de la escritura a menudo hay zonas de luces y zonas sombrías, y a veces es tan importante lo que sabemos como lo que no sabemos. «No entiendo la escritura, tampoco la narrativa, como un ejercicio de invención y a menudo no conozco todos los detalles de los personajes que aparecen en mis textos. Pienso la escritura como una forma de revelación de sí misma, a la que yo atiendo y de la que tomo registro. Es esta forma de entender la escritura lo que me interesa exponer, y dejar esta pregunta en el aire ¿de dónde provienen los materiales que surgen en la escritura? y mantenerla abierta, como una brecha misteriosa.» |