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La uña rota - JOI, el debut en la novela de la poeta Ángela Segovia

 


Sabemos que un bosque no es solo un paisaje: es el lugar donde todo puede suceder, donde es posible perderse o encontrarse para siempre. De esa frontera entre lo sagrado y lo salvaje emerge Joi, una niña ‒o quizá algo más antiguo que una niña‒ cuyo nombre evoca una alegría opaca, anterior al lenguaje, una inocencia animal que desarma y desconcierta. A los doce años se adentra en el bosque y desaparece. Cuando dos años después la encuentran, ha perdido la memoria, no tiene pasado narrable ni proyecto legible. Solo una herida en la pierna, y algo que cree sentir cuando todas las cosas se callan.

Durante esos años, Joi ha vagado por una ciudad extranjera. En el Forest, un parque situado en los márgenes, se mezcla con vagabundos y vendedores ambulantes. Allí, su silencio y su fragilidad trastocan el orden invisible de las cosas. Joi no se rebela ni se defiende: responde con una pasividad luminosa que expone la crueldad y el deseo de quienes intentan nombrarla, poseerla o reducirla. Pero la aparición de Face abre una grieta. La alegría deja de ser refugio y comienza a convertirse en pérdida.

Con una prosa de rara intensidad, Ángela Segovia ‒voz esencial de la poesía contemporánea en castellano‒ debuta en la novela con una fábula oscura sobre la hospitalidad, la violencia y la fragilidad de lo que aún no ha sido domesticado. Joi es la historia de aquello que el mundo no sabe acoger sin destruir.
 

«La palabra Joi es una mezcla entre joy, del inglés, y joie, del francés. Ambas palabras significan alegría. Además, en cierta poesía trovadoresca la expresión joi remite a un amor correspondido, esperanzado. Una de las acepciones que recoge el diccionario francés del CNRTL se refiere al placer: fille de joie, señala, significa prostituida. Esta palabra inventada, con todas las cargas semánticas que acabo de señalar, dibuja ya un horizonte de sentido para esta novela, pero Joi no es solamente una idea, Joi es sobre todo el personaje que protagoniza este libro.» Ángela Segovia

Así comienza Joi

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Quizás hay personas destinadas a acumular conocimiento mientras que otras estamos destinadas a perderlo. Perdemos todos los puntos de referencia. Conservamos solamente un sentido de lo general. Algo instalado en nuestro cuerpo que conversa con el mundo. Tenemos la sensación de habernos ido muy lejos. Nuestros parientes pueden llamarnos enfermos y llevarnos al hospital. Unos ojos vidriosos que no expresan ninguna señal de reconocimiento, eso les resulta aterrador. Sin embargo, no son menos valiosos esos ojos. Si existen ha de ser porque lo ha querido Dios. Digo Dios pero podría decir cualquier otra palabra. En el fondo todas las palabras se refieren a lo mismo.»

 

Una anotación de la autora acerca de los géneros literarios y sobre la hibridez de esta novela
 
«Además de las líneas argumentales y de los personajes y sus relaciones, hay otra vía de construcción de sentido importante en la novela de Joi, y esta tiene que ver con el uso de corrientes alegóricas. Por eso, aunque Joi sobre todo obedezca a convenciones novelescas, en el fondo tiene también mucho de poema. Este elemento estilístico es muy importante para mí porque permite emparentar este libro con el resto de mi obra, y a través de esta relación de familia, aun siendo Joi claramente una novela, se difuminan un poco las fronteras entre los géneros.
 
Con respecto a la alegoría, apelo aquí a su sentido más amplio, como procedimiento retórico que crea sistemas de imágenes para componer universos por medio de correspondencias. Si bien en el aspecto narrativo importa que los personajes sean profundos y estén vivos, en el aspecto alegórico conforman también arquetipos que se mueven en un tablero de juego conceptual, y ambas realidades conviven en el texto como si fueran dos capas, dos dimensiones de lo mismo. Además, Joi también tiene algo de relato moral. Es decir, a través del arquetipo de Joi se propone una visión de un mundo posible, se ficcionaliza la posibilidad de que, en efecto, la indefensión y la ingenuidad pudieran algo contra la violencia y el cinismo, aunque sea convirtiendo la indefensión en un elemento mágico del relato.»
 

Sobre el punto de vista
 
Una de las apuestas formales de esta novela es el punto de vista de la voz narradora. Se trata de una voz en tercera persona, pero no es una voz omnisciente ni un personaje que narra. Este tipo de narrador se acerca a la idea de yo lírico, es decir, hay un vínculo con el yo real del autor, pero la voz se ficcionaliza en distintos grados. Esta es la pauta de escritura de la que Ángela Segovia parte en Joi. De ella emana un estilo y una atmósfera general de incertidumbre y un clima más visual que lógico, pues el relato no se desenvuelve en función de construcciones intelectuales sino intuitivas. La voz narradora de Joi no posee todas las respuestas, da cuenta de lo que ve y escucha, pero también explicita lo que no alcanza a ver o a escuchar. Se trata de mostrar que en el ejercicio de la escritura a menudo hay zonas de luces y zonas sombrías, y a veces es tan importante lo que sabemos como lo que no sabemos. «No entiendo la escritura, tampoco la narrativa, como un ejercicio de invención y a menudo no conozco todos los detalles de los personajes que aparecen en mis textos. Pienso la escritura como una forma de revelación de sí misma, a la que yo atiendo y de la que tomo registro. Es esta forma de entender la escritura lo que me interesa exponer, y dejar esta pregunta en el aire ¿de dónde provienen los materiales que surgen en la escritura? y mantenerla abierta, como una brecha misteriosa.»

Ángela Segovia (Las Navas del Marqués, 1987) es escritora. Autora de los libros de poesía ¿Te duele? (V Premio de Poesía Joven Félix Grande, 2009); de paso a la ya tan (ártese quien pueda ed., 2013); La curva se volvió barricada (La uÑa RoTa, 2016) –escrito gracias a una beca de creación de la Residencia de Estudiantes, el libro recibió el Premio Nacional de Poesía Joven, en 2017–; Amor divino (La uÑa RoTa, 2018); Pusieron debajo de mi mare un magüey (La uÑa RoTa, 2020); Mi paese salvaje (La uÑa RoTa, 2021) que recibió el Premio al Mejor Libro de Poesía de 2021 de Las Librerías Recomiendan. En 2018 tradujo el
libro CO CO CO U de Luz Pichel (La uÑa RoTa). En 2019 desarrolló el proyecto de land art Apariciones de una cabaña en el bosque gracias a una beca de la Fundación Villalar de Castilla y León. Fruto de ese trabajo escribió el libro Jara Morta (La uÑa RoTa, 2023). La hora del abejorro (La uÑa RoTa, 2024) pone fin a la Trilogía de la Bella Morte, que se había iniciado con Mi paese salvaje. En 2022 se publicó su primera obra narrativa, la nouvelle Las vitalidades (La uÑa RoTa), y en marzo de 2026 publica  Joi (La uÑa RoTa), su primera novela.

copy foto: Pedro Carrillo Rubio
La uÑa rota, Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2025, inaugura colección con este título: Libros del Condotiero surge y, de alguna forma, celebra aquella novela de Perec titulada, precisamente, El Condotiero [Le Condottière en francés], la primera que escribió y que, después de ser rechazada por varias editoriales, se publicó post mortem. Gaspard Wincler, el progatonista de este novela, se ha dedicado durante meses a pintar un Condotiero falso, una copia perfecta que no tiene nada que envidiar al original de Antonello da Messina, pintado en 1475,  expuesto en el Louvre. «La pequeñísima cicatriz encima del labio superior» del Condotiero, Georges Perec la ve idéntica a una que luce él mismo desde una pelea en la infancia, convertida en «signo distintivo» y por lo tanto en algo valioso. La colección Libros del Condotiero tal vez sea también un homenaje a aquella pequeñísima cicatriz. 

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