La Redención empezó en 2013, en un aeropuerto, cuando Ana anotó en un billete de avión las voces de dos personajes que no la dejaban en paz. Años después, ese impulso se convirtió en un libro y ahora en un montaje teatral que ella misma ha escrito, dirigido y producido.
No es habitual que una autora con un Premio Nadal decida levantar una obra desde cero, invertir sus propios ahorros y crear su propia productora para llevar su texto a escena. Pero eso es precisamente lo que ha hecho: convertir una preocupación muy real, la contaminación, la responsabilidad colectiva, el futuro que estamos dejando, en una distopía íntima sobre culpa y esperanza.
El estreno es el 22 de febrero y me parecía interesante compartirlo contigo no solo como agenda cultural, sino como historia: el salto del libro al escenario, el riesgo personal de producir de forma independiente y la coherencia entre lo que la obra cuenta y cómo se ha hecho.
