La alegría no solo es brasileña. Tampoco el hambre. “Carolina María de Jesús, prieta, favelada y madre soltera, encuentra una clave a lo largo de su vida para resistir en su condición de las personas olvidadas de la historia; saber leer y escribir. Algo impensable para la época, máxime siendo mujer. Leía todo lo que pasara por su manos. Obligada a cartonear y vender chatarra en un São Paulo bullante en los años cincuenta del siglo XX, nunca dejó de escribir a lo largo de su vida. Sus intentos de poder publicar sus cuentos y poesías siempre terminaron en fracasos. Es entonces cuando decide escribir un diario sobre la favela: Cuarto de desechos. Una joya literaria y antropológica que cae en mis manos en un Buenos Aires frenético y convulso. Se puede escribir con hambre y desde el hambre, y esa escritura desde la rabia termina en la desesperación. Sin saberlo, Carolina crea una apuesta revolucionaria. Se podría decir que la historia de la humanidad puede ser escrita desde sus orígenes hasta la actualidad con los hambrientos del mundo”. Viviana López Doynel |