Ernesto Caballero ofrece una Yerma para nuestro tiempo con Teatro Urgente. 30 de sep al 23 de oct. Teatro Quique San Francisco


Yerma, la nueva propuesta de Teatro Urgente, propone una puesta en escena de la obra de Federico García Lorca, dirigida por Ernesto Caballero y con Karina Garantivá en el papel protagonista, que parte de una investigación que explora la obra desde la perspectiva del juicio social: Yerma ha matado a un hombre.

 

Con Yerma, poema trágico en tres actos, Lorca, expone el asunto de la infertilidad. La obra se sitúa en un entorno rural que constriñe a los personajes que se ven atenazados por los prejuicios propios de sociedades cerradas o tradicionales. Así mismo, Yerma nos muestra un arquetipo de radical inconformismo tanto hacia la realidad natural (biológica) como hacia la que construye el relato hegemónico de cada grupo humano (cultural). Y es que, una de las premisas de esta obra puede formularse de este modo: la falta de aceptación de la realidad conduce fatalmente a la violencia.

 

En esta versión, se lleva a cabo una trasposición escénica entre los lugares y personajes que aparecen en la obra y realidades más cercanas al público de hoy. La que fuera la vieja pagana, es aquí una mujer liberal, que comparte su sabiduría por vías poco convencionales, el encierro de Yerma es, más que físico, psicológico. Toda la compañía juega como un coro griego que advierte, acompaña e invita al público a dilucidar los problemas que plantea esta tragedia.

 

Una Yerma para nuestro tiempo

 

La tragedia de Yerma es la de la mujer frustrada en lo instintivo y la de aquella que es excluida por un entorno social debido al fracaso en su función reproductiva: Yerma, esclava de una identidad de madre y nada más que madre por los siglos de los siglos.

 

En la versión de Teatro Urgente, se adentra en la doble condición de víctima-verdugo de una figura cuyo sentido de la justicia entronca con una cosmovisión atávica de la misma, próxima a la plasmada en muchas antiguas tragedias griegas en las que divinidades tóxicas femeninas castigan inmisericordemente a quien atenta contra sagrados y ancestrales principios y deberes.

 

De este modo, esta propuesta planta sus cimientos en la tragedia ática para proyectarse hacia cualquier Yema de hoy en día, acaso recluida en alguna ignota prisión, condenada por haber cometido un inopinado delito de sangre.

 

Yerma sigue algunos de patrones tradicionales, pero también es capaz de subvertir estos estereotipos ya que se rebela ante el modelo autoritario, rompe con los espacios genéricos y lucha por su maternidad. Dentro de este proceso de búsqueda hacia la fecundidad, la protagonista trata de recrear una nueva fórmula de procreación donde excluye al ente masculino, dando como resultado la subversión de las estructuras tradicionales de la procreación. Es así como la protagonista rompe con estos arquetipos de mujer sumisa y obediente.

 

El teatro, un lugar para las preguntas

 

Dar a conocer al público una obra cumbre de nuestro patrimonio dramático. Lorca es sin duda uno de los pilares fundamentales de nuestro Teatro Nacional, la pervivencia de este repertorio en los escenarios resulta imprescindible para la salud cultural, el reconocimiento y cohesión de la sociedad en sus mejores obras.

 

Acercar esta Yerma a la sensibilidad de nuestro tiempo, suscitando preguntas relativas a nuestra propia capacidad de liberación del entorno social e ideas dominantes. Cárceles contemporáneas que como en este magistral poema dramático, generan frustraciones de inopinadas consecuencias.

 

Recuperar el espíritu de “La Barraca” al plantear un espectáculo diseñado para llegar a cualquier rincón de nuestro país difundiendo no sólo la palabra de Federico sino una manera de entender el teatro que pasa por recuperar la idea de compañía. En Madrid contamos con un enorme potencial de artistas que buscan la posibilidad de desarrollarse profesionalmente, el trabajo de las compañías resulta vital para encauzar una parte de este talento.

 

En cuanto al público, a través de las actividades de mediación, nos proponemos contribuir al crecimiento cultural de nuestra sociedad. La presencia del público en un acto poético como el que pretendemos crear permite ejercitar una interpretación abierta y libre. Se trata de un acto constructivo en un entorno cada vez más plagado de consignas que pretenden dirigir en un único sentido el pensamiento de los ciudadanos.

 

Unir al público en torno a la belleza de la poesía de Lorca y la verdad de un acto que aparece para que aceptemos el lugar de la duda, que es el lugar del teatro, el lugar de las preguntas con múltiples respuestas.