Eugenio Ampudia ofrece un 'Concierto para el Bioceno', con plantas como público, para el 250 aniversario del Carlos III


 

Todavía con los resultados del COP26 muy recientes, el Concierto para el Bioceno, que se celebrará el 14 de noviembre, es una escenificación simbólica y alegórica de un cambio de paradigma, que pasa por reformular el presente desde postulados posthumanistas y por un compromiso eco-social.

 

En el escenario, la Jorcam -la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid- interpretará piezas de Luigi Boccherini y Giacomo Puccini. 

 

La propuesta cuenta con la colaboración de la Galería Max Estrella, y la comisaria es Blanca de la Torre, que acuñó el concepto de Bioceno como reemplazo del término conocido como Antropoceno, para nombrar el comienzo de una nueva era que sitúe, finalmente, la vida en el centro.

 

Eugenio Ampudia es uno de los artistas españoles contemporáneos más importantes, y su obra se ha expuesto internacionalmente en espacios como la Galería Nacional de Bellas Artes de Jordania, el Boston Center for the Arts de Estados Unidos o las Bienales de Singapur y del Fin del Mundo de La Habana. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el MUSAC de León, el ARTIUM de Vitoria, el Institut Valencià d’Art Modern o La Caixa.

 

El Teatro Real Coliseo Carlos III, ubicado en San Lorenzo de El Escorial, cumple 250 años desde su construcción por iniciativa de Carlos III. Y las actividades conmemorativas que ha previsto la Comunidad de Madrid, que gestiona este espacio que fue el primer teatro español techado y, en el siglo XX, destacó como epicentro de la efervescencia teatral y la zarzuela, se inspiran en la versatilidad, el carácter interdisciplinar y la fuerza escénica del espacio, y su simbolismo en la historia de las artes y la cultura españolas. Por eso, el programa, que se desarrollará entre octubre y diciembre, es teatral, musical, performático, lírico y cinematográfico. Así, tras la proyección, el pasado mes de octubre, del cortometraje El espíritu del teatro (con dirección de Pablo Barrón e interpretación de Carlos Hipólito), e interpretación del concierto Senderos del alma, de María Espadas y Nereydas, el 14 de noviembre será el turno de la performance Concierto para el Bioceno: una propuesta de Eugenio Ampudia, uno de los artistas españoles contemporáneos más importantes.

 

La obra se presentó por primera vez en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, y comienza ahora su recorrido, en diferentes versiones, por instituciones y bienales internacionales. Se trata de una acción simbólica de un cambio de paradigma: expresa una voluntad de reformular el presente, de un cambio de paradigma que daría arranque a la nueva era post-covid. A diferencia de la presentación en la ópera barcelonesa, en que el público era exclusivamente vegetal, en esta ocasión será interespecie, porque las plantas compartirán butacas con un selecto grupo de espectadores, en una audiencia híbrida que disfrutará de Musica Notturna delleStrade di Madrid Op. 30 nº6, de Luigi Boccherini, a manos de una orquesta de cinco músicos. Así, el 14 de noviembre, habrá personas y plantas sentadas en las butacas del Carlos III y la Jorcam interpretando piezas de Luigi Boccherini y Giacomo Puccini. Finalizado el concierto, las plantas, con un certificado del artista, se donarán al público asistente.

 

El Bioceno como inspiración

 

La acción cuenta con la colaboración de la Galería Max Estrella, y la comisaria es Blanca De la Torre, quien, tras una tesis de investigación, ha acuñado el concepto de Bioceno, reemplazando el término conocido Antropoceno para nombrar el comienzo de una nueva era que sitúe, finalmente, la vida en el centro. De esta manera, si el Antropoceno lo popularizó en el umbral de este milenio el premio nobel de Química Paul Crutzen, sustituyendo al Holoceno que describía el periodo anterior y reconociendo al ser humano como responsable del estado de degradación del planeta, el Bioceno surge para destacar las implicaciones políticas, económicas y especialmente coloniales del deterioro ecológico del planeta, en línea con otras propuestas terminológicas como el Euroceno, propuesto por Peter Sloterdijk, o el Capitaloceno, acuñado por Andreas Malm y Jason Moore, y muy extendido por Donna Haraway. 

 

En el caso del Bioceno, se aspira a un cambio de paradigma y apela al comienzo de una nueva era que sitúe la vida en el centro. Para ello, es necesario un giro copernicano que conecte con el pensamiento posthumanista, línea donde se sitúa este Concierto para el Bioceno, pues una de las tareas del arte y la estética contemporáneas ha de ser la de promover nuevas alianzas entre entidades humanas y no humanas, que reconozcan la importancia de las dependencias entre especies que inaugure una nueva era de verdadero compromiso ecosocial. 

 

Una propuesta con respaldo filosófico

Estudios científicos recientes sobre el comportamiento de las plantas revelan que son organismos capaces de reaccionar de manera sensitiva a estímulos musicales, y sorprender con comportamientos sofisticados. Dando un paso más allá, el filósofo Michael Marder desarrolla una elaborada teoría en torno a lo que denomina Plant-thinking, asignando a la vida vegetal la capacidad de desarrollar su propio modo de filosofar. Para el pensador, los seres vegetales tienen su particular modo de expresarse, sin recurrir a vocalización alguna aunque sí a posturas o gestos. Marder propone que la filosofía contemporánea incluya a las plantas en su tradición de analizar el lenguaje como un medio de comunicación, no necesariamente asociado exclusivamente al ámbito de lo humano.

 

Por otro lado, Concierto para el Bioceno conecta con el pensamiento posthumanista, que cuestiona el antropocentrismo centrándose en el cuestionamiento de los enfoques binomiales que asumen un interior y un exterior de la naturaleza. Una de las tareas del arte y la estética contemporáneos ha de ser promover modos igualitarios de colaboración entre humanos y no humanos, centrando la atención en la coexistencia de múltiples especies. Así, la teórica feminista Rosi Braidotti aboga por el igualitarismo de las especies, basado en la premisa de que todos somos seres interdependientes en el entramado que previamente hemos definido como naturaleza. La conciencia ecológica consiste en reconocer la asombrosa variedad de escalas, temporales y espaciales, y que las escalas humanas son solo una parte muy limitada de un espacio de posibilidades de escala mucho más grande y necesariamente inconsistente y variado, y que la escala humana no es una escala superior.

 

En definitiva, la propuesta de Ampudia se enmarcaría en las prácticas artísticas que claramente pueden crear gestos simbólicos y prácticos para avanzar hacia nuevas alianzas entre entidades no humanas, y reconocen la importancia crítica de las dependencias entre especies como el único camino posible hacia una nueva era de compromiso ecosocial. Y es que, ya que no somos la única especie que habita el planeta, debemos entablar relaciones con las demás y, quizá, la música y la cultura sean una manera de relacionarse con el reino vegetal, sobre todo en un espacio tan íntimo como el Carlos III, que aporta nuevas posibilidades escénicas al concepto de performance.

 

Sobre Eugenio Ampudia

Como artista multidisciplinar, la obra de Eugenio Ampudia aborda los procesos artísticos desde un punto de vista crítico. El artista destaca, así, como promotor de ideas, y sobresalen el rol político de los creadores, el significado de las piezas de arte, las estrategias que permiten darles vida, sus mecanismos de producción, promoción y consumo, la eficiencia de los espacios asignados al arte, así como el análisis y la experiencia de quienes las miran e interpretan. El trabajo de Ampudia se ha exhibido tanto nacional como internacionalmente, en centros como ZKM, Karlsruhe, Alemania; Galería Nacional de Bellas Artes de Jordania, Amman, Jordania; Museo Carrillo Gil, México; Boston Center for the Arts, Boston (MA), Estados Unidos; Museo Ayala, Manila, Filipinas; la Whitechapel Gallery de Londres; la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid; y en Bienales como Singapur y Bienal del Fin del Mundo de Argentina. Y también se conserva en colecciones de museos como MNCARS, MUSAC, ARTIUM, IVAM, La Caixa, entre otros.