EL 16 DE NOVIEMBRE SE PUBLICA DE LA LUZ Y LA SOMBRA, UN 2CD EN DIRECTO DE LUIS EDUARDO AUTE GRABADO EN MADRID Y MÉXICO DF DURANTE LA ÚLTIMA GIRA


Poco tiene que ver el lanzamiento de un “Grandes Éxitos” al uso con el derivado de conciertos memorables, aunque también repasen hits. La edición de un buen directo no pide maquillaje. Si el solista lo quiere, si duda sobre su estado de forma, debe planearlo antes, parapetándose entre músicos y efectos bajo los focos. Una buena orquestación convierte los cantos de cisne en cantos de sirena...

Por eso este viaje Madrid-México DF, en concierto, celebra al artista en plenas facultades. Supone el regreso a sus confidencias, al pulso del trovador que ganó su público cantándole casi al oído, hasta ponerle de pie y la piel de gallina. En estos surcos Aute rompe una lanza por el artista que fue y será siempre, a pecho descubierto, su voz ondeando como bandera hasta rozar la apoteosis. Y eso sin calentamiento previo..., comenzando por entonar “Me va la vida en ello”, apenas acompañado de sintetizador y guitarra en estado líquido. Toda una declaración de principios.

  Hace falta mucha confianza en las propias cuerdas vocales, para prescindir del resto a las primeras de cambio, según despega el vuelo de ángel que Luis Eduardo Aute ofrece. Teniendo por director musical de su banda al guitarrista Tony Carmona, las seis cuerdas tienen no obstante protagonismo principal en esta grabación, sobre todo por lo que insinúan y apuntan. Y es que al final, el secreto de Aute sobre el escenario, tiene que ver con su gran poder de sugerencia, muy importante a la hora de entender el “sexo oral” como canción y la imaginación asomándose al escote...Todo un tour por la orfebrería de los sentimientos más preciados, en el amor, supone la grabación que tienes entre manos.

   “Pasaba por aquí” cierra en el disco la primera terna de composiciones, en las que se reverdecen las tituladas “Aleluya”, “Rosas en el mar” y “De paso”, himno este último que demuestra hasta qué punto Aute le cantó a todo, gracias a su educación sesentayochista. Porque, dicho sea de paso, se cuenta entre los pocos españoles que vivieron el mayo francés pisando París...Pese a ello, en este álbum no hay apenas transición del dígito sesenta y ocho al sesenta y nueve, figura clave entre amantes. Y lo demuestra la docena larga de canciones que siguen después, en las que Aute escenifica los protocolos que gobiernan la pareja. “Imán de mujer” alude a su desasosiego. “Dos o tres segundos de ternura” y “No te desnudes todavía” andan a vueltas con el deseo. Y, a mitad de disco, a solas con la guitarra se emplea el cantautor en desnudar la intimidad de “Anda”, “Las cuatro y diez”, “De alguna manera” y “Dentro”, acaso ésta la canción más sentida y delicada que retrató nunca a quien no encuentra otro cuerpo haciendo el amor. Puro amor propio...

Sobre la formación cultural que recorre el repertorio de Aute, habla por sí mismo el tema “Hafa Café”, en el que Cristina Narea se suelta el pelo a los coros, mientras el autor recuerda a Paul Bowles, Mick Jagger y Bertolucci. Lo mismo cabe decir de “Cine, cine” y “Slowly”, composiciones de un artista políglota y avant la lettre, de los pocos en España que conectaron con la tradición de los ismos europeos. Aute conservaba en casa dibujos dedicados por el poeta y escenógrafo Jean Cocteau, antes de que en el 2001 compartiera con Laurie Anderson el prestigioso Premio Luigi Tenco al mayor artista de culto. Es más, sin saber sobre el “sexo líquido” que deriva en “universo de licor”, sin leer a Paul Eluard, nunca hubiera escrito Aute la canción “Mojándolo todo”, uno de los epicentros que explican este volcánica e incandescente grabación. ¿Dónde encontrar mayor delicadeza de arpegio y verso para el cunnilingus? La guitarra llega a tal tema de puntillas, tras subrayar la noche del adiós, con los versos no menos incendiarios de “Quiéreme”, (“quiéreme aunque sea verdad (…) si es posible sin piedad”). Y, después...ya pueden llover chuzos de punta o salir el sol por Antequera...La composición ”Una de dos” gana empaque blusero como nunca y tocan a rebato platónico, cuando en sus estrofas el  compositor se decide a entender la edad adulta como asesina de la inocencia. Son las correspondientes a “Queda la música” y “El niño que miraba el mar”, antesala de un nuevo boca a boca inevitable...aquel donde el flechazo despierta “Señales de vida”.

 El amor que redime todo naufragio, en tanto ternura, sexo y compenetración, con penetración...Los avisos para navegantes son, sin embargo, lo que de Aute más conmueve. Así se explican con el vello de punta los títulos “Siento que te estoy perdiendo” y “Sin tu latido”, tocando puerto en “Cada vez que me amas”

Escala octavas la voz de Luis Eduardo Aute, en esta grabación, dejando atrás los instrumentos en escena, al encuentro de la emoción en estado puro. Es entonces cuando “A día de hoy” anuncia la recta final del disco, insistiendo en el tacto erótico como salvavidas y espejo donde reconocerse respirando, entre la arcadia de “Albanta” y la belleza como único leit-motiv. Así titula Aute, “La belleza”, su visión de la estética, cuando pierde tres letras de su dentadura, para convertirse en ética.

Lo bello debería ser siempre bueno, bondadoso, por qué no, recuerdan desde el Olimpo los clásicos...Claro que de ser así costaría entender en qué se terminó convirtiendo “Al alba”, el himno a capella que sirve de colofón a este álbum. Ahora que tanto se habla de memoria histórica no está de más recordar que nació elegía, dedicada a los últimos fusilados de Franco, en 1975. Y que gracias a sus siete vidas se volvió la más estremecedora canción de amor, tomando cuerpo del delito.

De México a Madrid se demuestra en este álbum que todos los públicos vibran con el mismo diapasón, frente al artista que toca la carne del alma y cura.

P.D.-Como otros tantos colegas de profesión, también cantautores, Aute lleva décadas haciendo las Américas en concierto. A diferencia de ellos, no obstante, ha subido hasta Nueva York, invitado por Robert de Niro, para proyectar su largo de animación, “Un perro llamado dolor”, en el festival de TriBeCa. Toda “Una pieza maestra”, a juicio del suplemento New Yorker... Se trata de un dato que en su día le conectó con la vanguardia neoyorkina y que se pasa por alto, a menudo, cuando se valora su estatura de creador neo-renacentista, con obra pictórica y cinematográfica, en tanto lleva la poesía al pentagrama, a caballo del minimalismo y la experimentación.
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